Escribir como antes, sentir como siempre
Durante los días previos a San Valentín, la biblioteca se ha convertido en un espacio muy especial. Dentro del proyecto “Del Pergamino al Algoritmo”, y coincidiendo con el hito dedicado al Renacimiento y la Edad Moderna, hemos querido recuperar una forma de comunicación casi olvidada: la carta escrita a mano.
El título de la actividad, El amor mueve el sol y las estrellas, toma prestado uno de los versos más conocidos de Dante Alighieri, autor clave en la transición entre la Edad Media y el Renacimiento. En sus obras, Dante entendía el amor no solo como un sentimiento romántico, sino como una fuerza que impulsa al ser humano, al conocimiento y al mundo entero. Esa idea ha sido el punto de partida de nuestra propuesta.
Inspirándonos en la tradición epistolar renacentista, el alumnado está escribiendo mensajes dirigidos a compañeros, amigos, profesorado o, simplemente, a alguien que necesita leer unas palabras bonitas. Cartas de amistad, agradecimiento, ánimo y respeto, escritas con calma y cuidado, devolviendo valor a la palabra pensada y al gesto de escribir.
El alumnado de 1º de Bachillerato se ha convertido en el auténtico equipo de mensajeros de esta actividad: han ido clase por clase contando en qué consistía, han grabado un vídeo promocional para animar a participar y, como broche final, serán los encargados de repartir las cartas el viernes 13 de febrero. Sin ellos, este pequeño viaje de palabras no habría llegado tan lejos.
A lo largo de estos días, los mensajes están siendo depositados en el buzón de la biblioteca y el viernes 13 de febrero, justo antes de San Valentín, serán repartidos por el centro, convirtiendo la palabra escrita en una pequeña sorpresa inesperada.
Con esta actividad hemos querido recordar que, desde el Renacimiento hasta hoy, las palabras siguen siendo una forma poderosa de conectar con los demás. Cambian los soportes y las tecnologías, pero la necesidad de expresar, compartir y cuidar permanece. Porque, como escribió Dante hace siglos, el amor —en todas sus formas— sigue moviendo el sol y las estrellas.








