Hay libros que se leen y libros que se habitan. Tierra de mujeres pertenece claramente a la segunda categoría. En esta obra, María Sánchez —veterinaria de campo y escritora— construye un ensayo íntimo y político en el que recupera la memoria de las mujeres rurales que han sostenido el campo español desde el silencio y la invisibilidad.
Publicado en 2019, el libro se articula como una mezcla de memoria personal, reflexión feminista y reivindicación del mundo rural. A partir de la figura de su madre, su abuela y las mujeres de su familia, la autora plantea una pregunta esencial: ¿Quién ha contado la historia del campo y desde qué perspectiva? La respuesta es contundente: tradicionalmente, los relatos han estado dominados por voces masculinas, dejando fuera la experiencia femenina.
Un ensayo con raíces
Uno de los mayores aciertos del libro es su capacidad para entrelazar lo íntimo y lo colectivo. La historia familiar se convierte en punto de partida para una reflexión más amplia sobre la pérdida de saberes tradicionales, el despoblamiento rural y la ruptura del vínculo con la tierra. Sánchez escribe desde el conocimiento práctico: no idealiza el campo, pero tampoco lo reduce a un tópico romántico o a un espacio atrasado. Lo muestra como un territorio complejo, vivo y profundamente desigual.
El lenguaje es cuidado, poético por momentos, pero firme en su intención reivindicativa. La autora no solo denuncia la invisibilización histórica de las mujeres rurales, sino que también reclama el reconocimiento de sus conocimientos: ganadería, agricultura, economía doméstica, transmisión cultural y sostenimiento emocional de las comunidades.
Feminismo y memoria
Tierra de mujeres es también un texto feminista que invita a ampliar el foco del debate. No se trata únicamente de igualdad formal, sino de reconocimiento simbólico y justicia histórica. El libro nos obliga a replantearnos qué entendemos por progreso y qué coste ha tenido para los territorios rurales.
Además, abre una reflexión necesaria sobre la identidad: ¿Qué ocurre cuando se rompe la cadena de transmisión entre generaciones? ¿Qué se pierde cuando abandonamos la tierra? Estas preguntas atraviesan toda la obra y la dotan de una dimensión universal.
Valoración personal
Leer este libro es un ejercicio de escucha. Es atender a voces que rara vez ocupan el centro del discurso cultural. Es también una invitación a mirar el campo con otros ojos, desde la memoria, el respeto y la conciencia crítica.
Recomiendo Tierra de mujeres a quienes busquen un ensayo accesible pero profundo, a lectores interesados en el feminismo, la memoria histórica y el mundo rural, y a quienes deseen comprender mejor una parte esencial —y a menudo olvidada— de nuestra identidad colectiva.
Un libro necesario, honesto y valiente que deja huella.







